des d'una perspectiva històrica i transversal estudiem, analitzem i relacionem els fenòmens de l’ art, el disseny,
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el context econòmic, social i polític dels últims 40 anys; això vol dir que "cavalquem sobre lo tigre..."

dilluns, 10 de juny de 2013

RON MUEK (LSDB)


Escultor hiperrealista Australiano. Su carrera temprana comenzó como maquetista y titiritero para programas de televisión infantiles y películas, para después dar un paso hacia el mundo del arte  realizando creaciones plásticas con un realismo sorprendente.
Sus trabajos eran altamente detallados, pero estaban diseñados para ser fotografiados desde un único punto de vista con un ángulo muy específico, ocultando el desorden de la obra desde otro punto de vista diferente. Este, deseaba cada vez más producir esculturas que se viesen perfectas desde cualquier ángulo.En 1996, dio un cambio hacia EL ARTE REFINADO.
La creación que le dio nombre a Muek con su obra “Dead Dad”, una escultura hiperrealista de silicona y otros materiales, del cuerpo muerto de su padre, reproducido a dos tercios de la escala natural. Para esta obra el autor utilizo su mismo pelo para el trabajo final, (con esta obra formo parte de la exposición Sensations que causo polémica y otras reacciones entre los críticos y el público.


En sus esculturas, reproduce fielmente los detalles del cuerpo humano, pero juega con la escala para crear imágenes que nos impacten. Llega a tal extremo de poner en sus figuras poros, lunares, puntos negros, vellos en los brazos y piernas, cabello, uñas, piel y todo lo que el cuerpo pueda tener. Los detalles son tan reales, que si la escultura tuviese la estatura de una persona y no fuese modificada, cualquiera podría equivocarse. Además el realizar figuras a tamaño natural, no le resulta interesante, a diario vemos gente de tamaño natural.
Utiliza fotografías o referencias de libros, nunca trabaja con modelos vivos. Comienza trabajando con un pequeño modelo en arcilla antes de dar el salto al gran formato. Modela sus esculturas en arcilla, haciendo pequeñas maquetas para establecer la pose y la configuración y, una vez satisfecho con el resultado, procede a hacer un modelo detallado del mismo material. Luego se vacía en un molde, y se fabrica un enorme armazón. El molde se recubre con una capa de yeso y alambre.
Dada la forma, toca reproducir la piel en sus mínimos detalles, trabaja con resina de poliester y otros materiales sintéticos que luego va uniendo, y a los que les da el tinte que desea según la coloración de la carne. El hecho de que el color de la piel no este pintado en la superficie de la escultura, sino incrustado en el propio material, confiere a la carne un aspecto ligeramente translúcido. Una capa de barniz, puede hacer que la carne sea más mate o, brillante y húmeda.
Posteriormente, añade cuidadosamente el pelo, que puede ser humano, de caballo o de fibra acrílica. Los cabellos, se insertan minuciosamente, de uno en uno, hay que perforar un diminuto agujero para cada uno de ellos.
Muek, cree que el toque definitivo, son los ojos, que así la criatura cobra vida. En la mayoría de esas esculturas es la mirada lo primero que llama nuestra atención: muchos de los personajes, con frecuencia desnudos, parecen sentir una profunda angustia existencial  una extrañeza ante el misterio de la vida. Coloca una lente transparente sobre un iris de color y pupila negra y profunda.

Ron Muek, “Mother and Child”, 2001

Muek, ha acudido a libros médicos y fotografía de parto, con el fin de dar  la humanidad necesaria del nacimiento de todo niño.
Esta escultura muestra el momento justo en que ha terminado el parto. La madre apenas ha tenido tiempo de tomarse un respiro después de su labor, y el niño, todavía con el cordón umbilical a cuestas, despierta al mundo.


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